jueves, 4 de agosto de 2011

Los chinchulines o tripa mishqui se disfrutan sin ataduras


Los chinchulines son un plato originario de Argentina, Uruguay y Chile, sin embargo, es típico también en otros países como el Ecuador, donde se lo conoce como tripa mishqui.

Se prepara con el intestino grueso o delgado de la vaca. El ajo, la cebolla colorada, la sal, pimienta, orégano y achiote son ingredientes que sirven para aliñarlo.

El carbón es un elemento importante en la cocción de las víceras, les da el característico sabor de asado a los pequeños pedazos de tripa que al cocinarse con el humo y el fuego se vuelven jugosos, crocantes y suaves.

Martha Agreda, propietaria del restaurante ‘La Ponderosa’, asegura que las tripas además de ser deliciosas poseen propiedades curativas. “Son buenas para la gastritis y las enfermedades del estómago”, comenta.

La nutricionista Alexandra Toala afirma que varios de sus pacientes que sufren de algún problema gástrico no han mejorado con este remedio. “Su valor nutritivo es similar al de la carne, pero este alimento puede ser muy dañino y elevar el colesterol si su consumo es continuo”. Según la experta, cada persona debe consumir máximo 3500 kilocalorías al día. Cada porción de 100 gramos de este singular plato contiene 998 calorías.

Sin embargo, su sabor es único y cada persona guarda celosamente el secreto de su preparación. Por ejemplo, el chef Juan Zambrano de la Parrilla de Homero, remoja las tripas en agua con limón durante cinco minutos antes de asarlas; mientras Fabia Yucha, que prepara comida típica en el barrio La Floresta, le pone “harta sal y ajo”.

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