jueves, 4 de agosto de 2011

Desde las entrañas mismas de la empanada


Existen variedades de masa, rellenos, formas de preparar e infinitas razones para comerlas, pero sólo es uno el alimento.

La mezcla de sabores y la suavidad o dureza de la envoltura son las características que hacen deliciosa a la empanada que siempre guarda un secreto.

“El relleno nunca se ve”, dice el historiador Pedro Reino, que se considera un “fanático de las empanadas”. Cuenta que son parte de la cultura latinoamericana, sin embargo, asegura que nacieron en el Medio Oriente, en donde elaboraban su masa con trigo y el relleno era cordero. Después aparecieron en España y finalmente, a través de la colonización, se adoptaron en Latinoamérica como un plato típico.

Mientras el experto descubre las entrañas de cada una de estas delicias mordida tras mordida, explica que las empanadas de viento son una creación de los antiguos ecuatorianos de clase media y baja porque para su preparación “no se necesitaba mucho dinero ni esfuerzo”.

Harina, agua, sal, levadura, cebolla blanca y queso fresco son los ingredientes que se necesitan para elaborar las empanadas, dice Rosa Alvarado, que trabaja en el restaurante Campo Viejo

En Quito existen diversos lugares en los que se puede degustar de este distintivo plato ecuatoriano. A continuación una lista de tres restaurantes que ofrecen a sus clientes empanadas de viento y además otras variedades, como de verde y morocho.

Campo Viejo

Sector: Avenida de los Shyris N35-124 y Suecia, sector La Carolina

Precio unitario: $ 1,05.

La ronda

Sector: Calle Belo Horizonte E8-45 y Diego de Almagro (esquina)

Precio: $ 2.00 dólares por 4 empanadas pequeñas espolvoreadas con azúcar.

Mama Clorinda

Sector: Reina Victoria 1144 y Calama (esquina)

Precio unitario: $ 1.40

La tradición más dulce dedicada al paladar ecuatoriano


A pesar de tener manos pequeñas y brazos delgados Luis Banda levanta durante horas, una y otra vez, una paila que pesa 35kg para elaborar un típico dulce quiteño, las colaciones.

Son tres generaciones las que han preparado estas características golosinas de la capital para venderlas y distribuirlas en el centro y norte de la ciudad e incluso a otras provincias.

Marco Trujillo de 75 años, es uno de los fieles clientes de este lugar. ´Compro las colaciones desde que vine de Ibarra a vivir en Quito, es decir, desde hace 50 años´.

El secreto de la elaboración de estas delicias radica en ´las caricias que la paila de bronce, que tiene más de cien años, les da a las colaciones y el buen uso del carbón´, cuenta Luis.

La preparación consiste en tostar el maní y añadirle la miel, compuesta por agua y azúcar, después se empieza a mover con fuerza la paila por dos horas, para que todo se mezcle. ´Es muy sencilla la preparación´, dice el experto con una sonrisa.

Según el historiador Pedro Reino, el maní, conocido como cacahuate en otros países, es originario de America Latina. Fue encontrado por los españoles en México donde, incluso, existe una pequeña ciudad llamada Maní, parte del estado de Yucatán.

En Perú, Argentina y Bolivia también se cultiva el producto desde los tiempos coloniales. ´En Europa se introdujo luego del siglo XVI´.

Éste grano contiene un alto valor de vitamina E. Al ser un antioxidante ayuda a proteger los ácidos grasos. Evita la destrucción anormal de glóbulos rojos, trastornos oculares, anemias y ataques cardíacos, afirma la nutricionista Sonnia Hernández.

Aunque el maní no es el único ingrediente que se utiliza para elaborar el dulce ´es importante porque le da la sazón´, dice Luis.

Trujillo asiste todos los días a las 16h00 a comprar un dólar de colaciones para compartirlas con su esposa Carmen mientras ven la televisión. ´El sábado compro dos dólares porque el domingo no abren´.

Mientras Luis prepara las golosinas dice que si decidiera reemplazar a sus fieles amigos, paila y carbón, por modernas máquinas, el sabor sería distinto. ´Mi abuela y mis padres las preparaban así. No pienso cambiar la tradición´.

Luis obtuvo el título de economista en la Universidad Central del Ecuador y trabajo varios años en un banco, sin embargo, su pasión es continuar con el legado que heredó de su familia.

De lunes a sábado tiene que viajar una hora desde su casa en Cotocollao, en el norte de Quito, hasta el Centro Histórico para preparar las colaciones. ´Esta costumbre morirá conmigo, porque mis hijos no quieren aprender el oficio´, resalta Luis.

El higo y su flor, un secreto por descubrir


"Si pudiera traer un fruto del paraíso, este ciertamente sería el higo”

Mahoma

En un huerto lleno de plantaciones de manzanas, duraznos y claudias se oculta celosamente uno, el de higos. ´Este árbol más que frutos de vida´, asegura Laura Bonilla, propietaria.

A pesar que Laura vive de la agricultura, decidió no comercializar el higo porque lo considera tan delicioso y único que cada persona que quiera disfrutar de él ´debe hacer el esfuerzo de plantar el árbol con sus propias manos´. El fruto varía en tres colores: verde, morado o negro. Se lo puede cultivar una vez que su textura esté arrugada y al abrirlo se desprenda una lágrima de almíbar blanca.

Está compuesto por un ochenta por ciento de agua. Posee una cantidad de azúcar superior al resto de los alimentos. Es rico en minerales y fibras. Además, contiene una sustancia llamada cradina, que ayuda a la digestión, indica la nutricionista Fabiola Aldáz.

Es originario de Europa y Asia. Fue el español Francisco Pizarro, explorador y conquistador de Perú, quien plantó la primera mata de higo en Lima en 1532, cuenta el historiador Pedro Reino. ´Esto fue asimilado por los pueblos de nuestros Andes, desde entonces lo empezaron a llamar el árbol de Dios. Le dieron la fama de ahuyentar a los malos espíritus y atraer la fortuna´. En la Biblia se lo denomina como el árbol del conocimiento y de la fertilidad.

La sustancia blanca que se desprende de este fruto, cuando se lo corta, está relacionada con la fertilidad. En África se utiliza esta savia para elaborar brebajes contra la esterilidad y para la lactancia, afirma Reino.

´Rómulo y Remo, míticos fundadores de Roma, fueron amamantados por una loba bajo la sombra de una higuera´, relata Laura cada vez que se le pregunta por qué considera que el higo es único y da vida. También dice que tiene una especie de capullo invisible, donde está la flor.

Con esta fruta se elaboran platos como el pan que se hace con higos secos y almendras. Pasteles. El chivo asado acompañado de higos hervidos, de Perú. Pero el dulce de higos con queso fresco es un postre que se fabrica únicamente en el Ecuador, especialmente en la época de Semana Santa, afirma Laura.

Esta es una costumbre ancestral que, según el sacerdote Hugo Cisneros, rescata las antiguas tradiciones y ayuda al hombre a conectarse con Dios, más aún en esta temporada.

Laura no es católica pero cree que el higo le ayuda a encontrarse con su interior. El sabor en sus papilas gustativas permanece largo tiempo y le ayuda recordar cada historia relacionada con esta fruta.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Pocos han visto la fotografía ganadora

Eduardo Valenzuela: Foto ganadora del Premio Jorge Mantilla Ortega.


Alto, de tez morena y cabello ondulado Eduardo Valenzuela de 34 años cuenta que la fotografía para él es un arte. Sonríe y comenta que la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador fue el lugar donde descubrió su verdadera pasión, la fotografía.


Apoya su quijada sobre su mano derecha y dice que el premio Jorge Mantilla Ortega del Grupo EL COMERCIO que se le otorgó a una de sus fotografías fue un “logro que llego de repente”.


En la actualidad colabora con la Agencia Alemana de Prensa (DPA) y con publicaciones nacionales en las revistas Mundo Dinners y Gestión además de organismos gubernamentales.

ACERCA DE LA FOTOGRAFÍA
¿Desde hace cuanto tiempo es usted fotógrafo?
Son 10 años los que he ejercido esta profesión. Mi experiencia profesional empezó como redactor e investigando para productoras pero siempre me gusto más la producción de imagen.

¿Por qué cree usted que su fotografía fue merecedora del premio Jorge Mantilla Ortega?
Primero fue un tema coyuntural. Algunos movimientos indígenas y de otras organizaciones estaban protestando en la Universidad Salesiana en contra del gobierno de Jamil Mahuad. Esos días hubo represiones policiales bastante intensas y eso ayudo a que el tema sea de portada.

¿Fue usted el único fotógrafo del diario que debía cubrir el hecho?
Varios fotógrafos de EL COMERCIO fueron a cubrir la protesta y yo me cole en la cobertura. Era solo un pasante, tenía bastante competencia.

¿Tiene usted una especialización en fotografía?
No hice ningún curso pero leía mucho acerca de eso y veía muchos libros de fotos.

¿Cree usted que profesionales especializados en fotografía tienen ventaja sobre usted?
No hay ventajas ni desventajas, si te gusta y tienes la afinidad lo vas a hacer estudies o no. El estudio te permite profesionalizarte pero nada más.

ACERCA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
¿Cuándo se involucró en los medios de comunicación?
Empecé haciendo pasantías en el diario EL COMERCIO, fue ahí cuando la fotografía que tomé ocupo la portada del diario y después fue la ganadora del premio. Tenía 25 años en ese entonces.

¿Qué sintió usted al ver su nombre en los créditos de la fotografía?
Esa fotografía se publicó sin créditos porque cuando eres pasante, en varios medios de comunicación, tienen una mala política de no reconocer el trabajo intelectual. El día de la publicación yo reconocí la fotografía y eso sirvió para que el diario me contratara.

¿Conoce usted al personaje de la fotografía del libro?
La fotografía que está en el libro no es la ganadora del premio. Esa imagen no es mía. Este es un gran error que se da porque los del periódico no contrataron gente profesional para editar el libro sino que lo hicieron las relacionadoras públicas del diario.

¿Ha hecho usted algún reclamo?
No todavía, escribí un mail informando que no era, pero si haré una carta formal a la directora del diario diciéndole que esa fotografía no corresponde a mi trabajo. Me imagino que la persona que produjo esa imagen también debe estar molesta porque es perjudicada.

¿Qué plasma entonces la fotografía ganadora?
Había un enfrentamiento. Los policías agredieron a muchos fotógrafos para variar, a mi me golpearon en la espalda. Esa fotografía es en la esquina de la Veintimilla y 12 de Octubre. En la iglesia del Girón hay un muro grande de piedra, cerramiento de la iglesia, justo debajo de esa pared estaban policías disparando gases lacrimógenos y arriba del muro estaban campesinos e indígenas con flechas mirándolos. Esa fue un poco la contradicción de la fotografía.

¿Alguna experiencia que merezca ser recordada?
A lo largo de mi carrera he visto cosas muy tristes, gente que muere, accidentes trágicos. Pero también he visto cosas hermosas, puedo decir conozco todo el país y que siempre se descubre algo nuevo. No solo he trabajado con el sentido de explorar para hacer fotografía sino con el de explorar para encontrar una identidad.

¿Es la fotografía la mejor manera de hacer periodismo?
No podría comparar. Cada género tiene sus propias características y virtudes, pero creo que la fotografía tienen un tinte especial porque se registra en muy poco tiempo, milésimas de segundo, es lo que tu elegiste contar desde tu punto de vista.

¿Son las fotografías una representación de la realidad?
No. Una fotografía no demuestra una realidad. Creo que representa un momento íntimo muy subjetivo de lo que puedes observar. Decir que una imagen sustenta un hecho real es como atreverse a decir que la verdad es absoluta y ese es uno de los errores en el que cae el fotoperiodismo.

¿Qué piensa acerca de las fotos de Irak?
Son solo una parte, es un punto de vista, los fotógrafos corresponsales de guerra están sometidos bajo la jurisdicción del que manda en ese territorio. En Irak muchas de las fotografías antes de ser publicadas son editadas o pasan por un filtro. Algunas son censuradas.

¿Qué representa una fotografía?
Cuando uno mira una fotografía puede observar, prestar atención, asombrarse, pero por otro lado siempre está la duda de lo que realmente sucedió alrededor de ese cuadro. Siempre hay que plantear a la gente que lo que ve no es lo absoluto ni la verdad total.

LA FOTOGRAFÍA - SU REALIDAD
¿Cree usted qué la realidad pueda ser plasmada totalmente alguna vez?
No. La realidad es totalmente subjetiva, todo lo que se presenta a diario en las noticias es solo un pedacito. Además se informa solo un resumen y cada vez hay menos espacio. Yo creo que los medios de comunicación se equivocan al decir que lo que muestran es la realidad.

¿Debe ser plasmada la parte dolorosa de la realidad?
Eso exige la línea editorial del medio, estas obligado a registrar eso. Te pagan para que plasmes hechos dolorosos o situaciones que no le conmueven a nadie, no depende de ti.

¿Si dependería de usted lo haría?
Por eso ya no trabajo en ningún periódico.

¿Qué es lo que le gustaría plasmar únicamente?
El someterse a estos comandos editoriales de mostrar imágenes a conveniencia no es mi estilo. Ahora estoy tratando de ver la fotografía de otra manera, más documental y profunda, intento hacer un análisis más intimo de mi trabajo.

¿Uno de sus sueños a futuro?
Estuve prácticamente obsesionado con ser corresponsal de guerra pero me di cuenta que se han tomado millones de fotografías en el mundo acerca de estos hechos y no han solucionado nada.

¿Qué piensa acerca de la fotografía?
En Ecuador está teniendo un auge muy importante pero falta profesionalismo. Ninguna universidad del país tiene como carrera fotoperiodismo. Hay gente que está iniciando y debería existir un referente no necesariamente académico pero si un gremio profesional que los ampare.

¿Amparo en qué sentido?
Hay fotografías que publican los medios de comunicación y después no se hacen responsables. Finalmente quien tiene que responder es el fotógrafo. Abandone también el periódico porque es una profesión mal pagada, requiere del cien por ciento de tu tiempo y absorbe tu vida personal.

¿Por qué cree usted que es necesario un gremio?
En argentina existen gremios que respaldan a los periodistas que exigen reconocer sus honorarios. Aquí existe una negociación medio criolla, te dicen bueno si no estas de acuerdo hay cien más que están detrás del trabajo.


martes, 14 de julio de 2009

EL MISTICISMO


¿Cómo resulta imposible continuar creando tanta fe sostenida a ciegas y luego razonada intensamente mas allá de todas las posibilidades?

El credo y la religiosidad del espíritu siempre inclinado a encontrar la medicina para la desesperanza van por la misma senda tomados de la mano. Viajan por el mundo interno tratando de llegar al puerto de la esquiva felicidad.

Pero ¿Qué hacer cuando la marcha se trunca a mitad del camino y los anhelos se quiebran como una vacía copa de cristal?

Dos cuadras antes de llegar al bar Matrioska ubicado en la Plaza Foch en Quito, un joven hombre es insultado por un grupo muchachos de "distinta orientación sexual" a la de él, asegura Carlos.

Da pasos largos y mientras camina mira hacia atrás por si a alguien se le ocurre arrojarle algo o golpearlo ,como le ha sucedido ya varias veces, poder esquivarse.

Dentro del bar Carlos dice que "se siente él". Deja su abrigo en el pasillo de entrada y camina . En la parte derecha al corredor una puerta le conduce a la que "quisiera sea su realidad siempre".

Los ojos de Carlos brillan y su delgado cuerpo empieza a moverse al ritmo de la música dentro del lugar, sin embargo, la sonrisa dibujada en su rostro desaparece cuando cuenta que sus amigos han sentido en sus carnes el escarnio de la angustia de verse mutilados por el cuchillo de la decepción ,que en manos de la sociedad, los apuñala hasta con la mirada indiferente.

La tenue luz que alumbra a los asistentes y las otras coloridas luces que en cualquier lugar confunden a las personas, disfrazan la realidad y les da libertad. Sus formas de bailar, de reír, de actuar transmiten confianza, se sienten en familia.

La sexualidad no es un tabú para ellos, se gustan, se tocan e inmediatamente se dirigen al baño donde se aprecian el uno al otro de una manera mas intima, no existe ningún ritual, simplemente lo que piensan y sienten correcto hacer.

Mujeres de fisonomía delicada y agradable asisten al lugar solas o acompañadas al igual que los hombres, a expectativas de encontrar una pareja igual a ellas, prefieren “una mujer sensible a un hombre maltratador”.

De entre otras virtudes conocidas, aquella que tiene que ver con la franqueza es de excelencia superior, porque expande claridad en sus acciones y obliga con su ejemplo a llevar la vida con dignidad y altura sin importar la orientación sexual.

Las personas supuestamente normales, con sus hogares establecidos y una familia, en donde las madres son denigradas por sus familias, los padres tienen amantes y los niños crecen con traumas, son aceptadas por la sociedad y reconocidas hasta por el gobierno.

También esta es una forma de anarquía, donde danzan al compás de la mentira, el odio, la traición, la hipocresía, el egoísmo, la envidia, la arbitrariedad y sobretodo la explotación del hombre por el hombre, los regimenes de la ambición, sin limite o medida que lo impidan.

GRAN HISTORIA, PEQUEÑO PUEBLO


Una Divina Comedia es la que vive Gabrielle junto a su mujer en la Trattoria.

En un pequeño pueblo, Montecristi, vive ya cerca de 20 años un hombre italiano junto a su mujer manabita, su suegra y sus dos jóvenes hijas.

Trattoria es como llamó a su pequeño restaurante. Entre suspiro y suspiro contaba el origen del nombre del lugar. Gabrielle dice que lo importante de su Trattoria es la unión familiar y la colaboración en común, eso es lo que significa, un negocio familiar y dirigido, pero en el que todos comparten responsabilidades para que progrese.

Dice también que a pesar de los pocos visitantes que tiene, les brinda la mejor atención mientras ellos gozan el privilegio de probar sus platos preparados por sus propias manos.

Amante de Dante Alighieri, Gabrielle analiza cada noche repetidamente sus obras con las que se identifica, sobretodo con la Divina Comedia, por la burlesca visión de la vida y de la religión. Por el gran amor que siente por su mujer así como Dante lo sentía por su amada Beatriz, cree en el amor que sobrepasa las fronteras, el paraíso y hasta el mismo infierno.

En la misma ciudad Alfaro, donde vive la constituyente, Gabrielle estableció su negocio, que antes estaba en Manta.

Los asambleístas lo visitan mucho, degustan de sus platos y de su compañía mientras escuchan a Nicola Di Bari, Charles Aznavour y otros cantautores europeos que forman parte de su Trattoria.

Alto, con un grande, corpulento, fornido y grueso cuerpo se enorgullece probando cada uno de sus platos antes de ser servidos, con calma, disfrutando cada cucharada y obviamente la comida mientras la prepara.

Camina lentamente, se acerca a sus comensales, saluda con un fuerte apretón de mano, muy fuerte porque sus manos son grandes y blancas, con una que otra mancha café que le ha luchado a la vida y al tiempo.

Con sus ojos azules que casi ya no se distinguen porque los tapan sus parpados caídos y sus gruesas cejas blancas como su cabello, dice bienvenidos con una sonrisa calida.

Es una larga y empinada cuesta la que recibe a los visitantes, un poco alejada del centro de Montecristi, pero al llegar a la Trattoria, las personas que fueron caminado, compensan el esfuerzo.

Una pequeña puerta bajo un arco de piedra da el primer saludo, infinidad de plantas multicolores que albergan diversas especies de animales adornan la entrada hasta llegar a las gradas que conducen a una pequeña piscina. 4 escalones después al acogedor y rustico lugar, sin lujos, como dice Gabrille pero lleno de él, con una vista amplia, que no alcanza a cubrir ni el ojo humano a pesar de su perfecta estructura y funcionamiento.

Oriana Falaci es otra de sus favoritas, italiana como él, escribe extraordinariamente dice Gabrielle, es la mejor periodista y la única que se merece mi completa admiración.

El salami, las salchichas, el jamón son preparados con sus propias manos, los jamones crudos se cocinan con el tiempo, dentro de una tripa de animal vacuno, se comprime la carne, se va secando, vota los jugos y las sales que le sobran hasta que llega al exquisito punto donde se lo puede saborear y apreciar como verdaderamente es, sin químicos ni cortos procesos que le restan la pasión que degustan los pocos conocedores de la comida ancestral italiana y en sí, del buen gusto como dice Gabrielle, en 60 días el jamón esta listo para servir.

Con aceite de oliva, orégano y algunas otras especias que comparten su aroma exquisita a los platos, Gabrielle regala a la humanidad deliciosas pastas, pizzas y carnes que llevan su sello de sabor que se ha transmitido de generación en generación como dice.

Prefiere la manteca de cerdo antes que el aceite vegetal porque es más natural, le da más sabor y consistencia a los platos.

Las  pastas las elabora él también, sin agua dice, para que utilizar algo sin sabor en algo tan especial, 10 k de sémola y 10 huevos, así de simple como eso para preparar las tan solicitadas pastas.

A Gabrielle le encanta preparar pastas, porque son realmente un arte, con cangrejo, con mariscos, pescado, carne, salsa blanca, de tomate o de cualquier tipo, el sabor se siente en cada bocado, así como el aroma, un verdadero manjar para los conocedores.

Recomienda el Pec, que es la espalda de cerdo ahumado, un plato de origen austriaco delicioso, jugoso y perfecto para ser saboreado con un buen vino, dice Gabrielle.

Lamenta que algunos de los visitantes del restaurante no valoren sus platos, no les gusta dice, lo devuelven con casi toda la comida que prepara a diario con tanta pasión.

Son esos momentos en los que desea con fuerza tener con quien conversar y compartir, alguien que sepa y que valore la buena música y por su puesto su buena comida, además de su familia.

Le gusta la comida ecuatoriana también, las papas con cuero y el caldo de manguera son sus favoritos, son bien preparados dice Gabrille, una cosa exquisita.

Junto a su música, su comída y su Trattoria, en aquel pequeño pueblo Gabrielle seguirá con la paz que dice sentir cada vez que desde el balcón de su restaurante admira la magnifica belleza de la naturaleza, la civilización y el mundo, que fusionados hoy son su felicidad.

Gabrielle ama Montecristi, ama su gente, sus pastas, y la indeleble sonrisa que ha dejado la experiencia de la vida, a pesar de no ser siempre felicidad, en su rostro. Seguirá viviendo allí hasta que no pueda admirar la preciosa vista del lugar dice, y a su amada Italia regresara de visita, con su familia.

 

ARTE EN LA CAPITAL


 

Rodeado por una pared color naranja con uno que otro graffiti, de anchas puertas verdes de metal y con pequeñas entradas independientes para cada pasillo, se encuentra el mercado artesanal en la zona de la Mariscal.

En su interior acoge diariamente a visitantes locales y extranjeros en búsqueda de manufacturas propias de la cultura Ecuatoriana.

Pequeños puestos de ropa, bisutería, artesanía, pintura, cerámica y uno de abarrotes, llenan el mercado con productos de venta al público y el día de ayer, además de los interesados en las ofertas de los comerciantes, se encontraban algunos jóvenes sentados en las bajas y angostas veredas junto a los baños, fumando un tabaco, luciendo adultos y relajados, sin preocupación alguna; como si dispusieran de todo el tiempo del mundo para disfrutar del cigarrillo.

Junto a una de las pequeñas entradas al mercado artesanal, estaban dos Otavalos, de 33 a 36 años aproximadamente, sentados a la orilla del pasillo, cada uno en un banco de madera,  con sus miradas fijas en una mesa redonda central que separaba al uno del otro pero que sin embargo los conectaba mutuamente; se trataba de un reñido juego de  ajedrez.

Sus vestimentas eran prácticamente iguales, alpargatas blancas, pantalón azul y una camiseta blanca, a diferencia de un sombrero que lo llevaba el dueño del local de artesanías junto al que se desarrollaba el partido. El hombre disgustado por la mala suerte que decía tener en el ajedrez, atendía a sus clientes con mala gana, lo cual los asustaba y alejaba de su negocio, pero en esos momentos lo importante para el era la excitante partida, que quería ganarla.

Una larga trenza negra de cabello, adornaba su espalda ancha, de ojos achinados con una gran pupila café oscuro detenía el tiempo a su conveniencia, se limitaba a pensar en el tablero y las fichas que debía mover, su ancha y aguileña nariz le ayudaba a respirar tan profundo como lo necesitaba aquellos momentos pues así lo hacía sentir, tal como su respiración agitada, resultado de unos labios morados, gruesos y carnudos, incapaces de mostrar una sonrisa esos instantes.

Su contrincante en cambio disfrutaba al máximo del juego, sonreía constantemente, mostrando sus grandes y amarillos dientes, y achinando mas sus ojos debido a la feliz expresión de su rostro; su cabello estaba también recogido en una trenza pero que a diferencia de su compañero se la veía completamente pues no llevaba sombrero.

En su muñeca derecha usaba una pulsera tejida de hilo, con los colores de la bandera de su patria, que la lucia orgullosamente tal como su vestimenta característica y su alegría por llevarle una gran ventaja a su compañero en el juego. 

LIBERTAD DE EXPRESION: "UNA PORQUERÍA"



Empujada por los fantasmas del hambre y en uso de la libertad que para ella aniquiló su miseria, se decidió a gritar la verdad que oprimía su espíritu y el de su numerosa familia.

La casa de su pareja es hoy albergue de “los desposeídos que acuden a construir el alimento del sistema llamado democracia”.

La angosta calle que desemboca en una de las principales arterias de Quito, Av. 10 de Agosto, es “guarida” de un grupo de “universitarios protestantes”.

Lissette Villena, estudiante de octavo semestre de comunicación de la Universidad Central del Ecuador, junta sus labios hasta partirlos y formando un pico con ellos, lleva con su mano izquierda hasta su boca un largo y blanco cigarrillo mientras dice “el dinero es dueño de la libertad de expresión”.

Una pequeña y antigua casa color verde pastel, es albergue de personas consideradas diferentes y calificadas como “anormales” por la sociedad según Lissette, debido al pensamiento distinto.

El pequeño y escondido lugar es cómplice de sus discusiones. Sus blancas y bajas paredes que lo hacen acogedor, guardan sus más íntimos secretos, que pretenden un día ser exteriorizados con fuerza.

Mientras “la capital vive una fiesta” y “agota a sus habitantes y visitantes”, el conocimiento del grupo de jóvenes, encuentra solución a asuntos denigrantes para muchas personas que en una ínfima lucha tratan de cambiar.

Se reúnen, conversan, gritan y lloran compartiendo cada una de las experiencias vividas siendo “victimas de un cruel sistema capitalista que calcina sus ganas de vivir cada día más”.

Las personas al frente del movimiento liberal, dicen tratar de crear un entorno más justo para ellos y para los demás, buscan una “democracia total”.

Pero en este lugar no solo se encuentra personas de ideología liberal, sino también a la colectividad “que tiene posibilidades económicas” como las define Lissette, líder del grupo.

“Ellos se consideran actores y promotores del cambio”, comparten sus vivencias, así como el dolor y la resignación que “la clase económicamente poderosa ha reemplazado por falsas esperanzas”.

Nelson López, estudiante de periodismo de la Universidad Católica afirma que la libertad de expresión es una utopía, y que a pesar de estar a un semestre de terminar su carrera no ha comprendido aún la frustración y el martirio que será para el su trabajo y “no poder gritarle al mundo la verdad”.

Comisiones de estudiantes de varios países visitan esta singular casa en algunas ocasiones, además de sus representantes permanentes, escuchan varias opiniones que concuerdan en que la libertad hoy no existe, mucho menos su fusión con la expresión.

Lissette casi al terminar su carrera, aun contempla la esperanza de hablar libremente, de compartir sus pensamientos sin miedo y no ser reprimida. Mientras frunce el ceño y mueve sus morenas y pequeñas manos, describe su primer año en la universidad, cuando todavía creía que “la libertad de expresión es un sueño que con trabajo puede ser cristalizado”, hoy define todo como “una porquería”.

Mientras Lissette evidencia ante la gente que son fallidas las campañas contra el hambre, la desigualdad y la libertad práctica de expresión, y habiéndole tomado 4 años descubrirlo, Francesca Galarza, estudiante de periodismo de primer semestre de La Universidad de Las Américas, considera que la libertad de expresión forma parte de nuestra naturaleza y que “hay que aprovecharla y vivirla plenamente”.

Ella aspira trabajar en un canal de televisión como reportera y dice que si el medio de comunicación con el que se involucra es serio, ella cree firmemente que podrá expresarse libremente.

Francesca sonríe y jugando con su cabello rubio y ondulado cuenta lo apasionante que es para ella el periodismo. El debate y la investigación, siempre le han gustado, y piensa poner en practica todo lo aprendido.

“Los periodistas que son silenciados son los que no luchan realmente por la libertad de expresión” dice con voz fuerte y abriendo sus ojos.